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1 de abril de 2026

Cambio de hora: dormir poco por varias semanas no es algo normal

Este sábado 4 de abril se atrasan los relojes y, a diferencia de los dispositivos electrónicos, el cuerpo no se ajusta tan rápido. Aunque los primeros días es común sentir cansancio y falta de concentración, si esta situación se mantiene es importante acudir a un especialista en trastornos del sueño.

El cambio de hora sin duda altera los hábitos y obliga a nuestro cerebro a reorganizarse por completo. Durante este proceso, es común sentir cansancio, menor concentración, dolores de cabeza o irritabilidad, efectos que forman parte del proceso de adaptación del cuerpo.

Este ajuste, que ocurre dos veces al año, afecta directamente a nuestro llamado “reloj interno” y sus efectos pueden extenderse entre tres y siete días, dependiendo de cada persona. Sin embargo, si la dificultad para dormir bien o esa sensación de menor energía se mantiene por más tiempo, podría indicar un trastorno que debe ser tratado por un especialista.

“El insomnio o alteración del sueño es algo relativamente frecuente. El 80% de las personas alguna vez lo va a tener y no necesita tratamiento médico, más aún cuando hay una causa clara como este jet lag social por el cambio de hora. Hay personas que se adaptan muy bien en tres o cinco días, pero la primera semana todavía puede costar. El problema surge si esto se mantiene por más de tres o cuatro semanas, ahí ya es motivo de consulta”, señala el Dr. Fernando Molt, neurólogo y experto en trastornos del sueño del Hospital de Coquimbo.

El profesional agrega que, en este lapso de adaptación, la dificultad para quedarse dormido es algo habitual, sobre todo en niños y adultos mayores que son quienes más sufren con este cambio. Por eso, recomienda mantener horarios regulares para acostarse y despertar, evitar el uso de pantallas en la noche, privilegiar la luz natural y adelantar o retrasar gradualmente las rutinas en los días previos, para que el impacto no sea tan brusco.

“Exponerse a la luz solar, optar por cenas más livianas, acostarse 15 minutos antes y evitar la hiperactivación al final de la noche son claves. Si el día termina con celulares, tablets y televisores encendidos, después no podemos decirle al cerebro ‘oye, ahora nos toca descansar’. Hay que dejar un momento para apagar los dispositivos y así lograr que el descanso sea lo más reparador posible. Lamentablemente, vivimos una sociedad 24/7, por lo que es una gran complejidad esta hiperconexión y necesitamos encontrar un espacio para bajar el ritmo. Esto también incluye el deporte, ya que a aquellas personas que tienen problemas para dormir no se les recomienda realizar actividad física al final de la noche. Lo ideal es practicarlo tres horas antes, porque genera muchas hormonas de activación que puede mantenerlos en alerta”, agrega el especialista.

“Los trastornos del sueño no se tratan con fármacos”

Aunque muchas personas creen que la solución a los problemas para dormir está en una pastilla, lo cierto es que esto no se aborda únicamente con medicamentos. Si bien en algunos casos pueden ser un apoyo temporal, el tratamiento principal siempre será corregir las causas de fondo.

“Factores como el estrés, la ansiedad, los horarios irregulares o malos hábitos nocturnos suelen estar en la raíz del problema. Nosotros acá en el hospital hacemos mucho hincapié en eso y nos enfocamos en las medidas para lograr una buena higiene de sueño, no en el uso de medicamentos. Estos trastornos en general no se tratan con fármacos, y cuando los hacemos siempre es por un tiempo muy acotado, no más allá de tres meses, porque después es muy complejo sacarlos. Siempre le digo a los pacientes que esto es igual a que si tuviera un dolor que es por Apendicitis y el doctor me diera un paracetamol de por vida para que se me quite. Así de extraño es, por eso siempre hay que buscar la causa del trastorno para tratar finalmente el motivo”, explica el Dr. Fernando Molt.

¿Párpados pesados y bostezos? Aprenda a reconocer estos signos

Pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia en la calidad del descanso. Por eso, es clave aprender a reconocer las señales que da el cuerpo cuando necesita descansar.

“Bostezos, fatiga y la sensación de pesadez en los párpados o la cabeza son avisos que no conviene ignorar cuando aparecen cerca de la hora de acostarse. Para responder a ellos es recomendable mantener rutinas estables al dormir y despertar, no quedarse en la cama más tiempo del necesario al iniciar el día y reservar ese espacio físico solamente para estos fines, sin trabajar, estudiar o comer allí. Estas señales también pueden ser útiles frente al insomnio, ya que si en la noche pasan más de 20 minutos sin lograr conciliar el sueño, es mejor levantarse y volver a la cama solo cuando reaparezcan”, recomienda el especialista del Hospital de Coquimbo.

Es que escuchar al cuerpo frente a este ajuste de hora no es tan difícil. Con pequeños cambios es posible evitar varias noches de mal dormir y tener que llegar al doctor por algo más complejo. ¡Que no le quite el sueño!