Corazones en aprendizaje: estudiantes de Medicina acompañan a pacientes a través de novedoso voluntariado
Los alumnos asisten al Hospital de Coquimbo para visitar a quienes se encuentran internados en servicios clínicos, brindando escucha activa, contención emocional y espacios de distracción.
Con una sonrisa, una palabra de ánimo y disposición a escuchar comienzan los fines de semana de un grupo de estudiantes de la carrera de Medicina de la Universidad Católica del Norte (UCN), quienes desde mayo del 2025 asisten voluntariamente todos los sábados al Hospital de Coquimbo para visitar a pacientes internados y lograr que rompan un poco la rutina.
Todo comenzó por la iniciativa de Luciano Munizaga, quien había escuchado de un proyecto que realizaba visitas a niños en hospitales, pero como quería replicarlo también en adultos, debía partir de cero. Realizó algunas consultas y tras no encontrar respuestas, decidió ponerse manos a la obra y contactar al recinto porteño para conformar un voluntariado orientado al acompañamiento.
La propuesta fue rápidamente acogida por la Subdirección de Gestión del Cuidado, quienes junto a la Unidad de Humanización elaboraron un programa de trabajo para el primer grupo de estudiantes. “Todo fue bien organizado, recuerdo que después de esa primera reunión me pidieron un organigrama donde presentara quiénes somos, cuál era nuestra planificación, las actividades, servicios a tratar y conversamos lo que teníamos planeado. Empezamos siendo 5 voluntarios, mis amigos y yo, los primeros que se motivaron cuando les presenté la idea, y hoy somos 21. Próximamente vamos a incluir a 10 más porque ya prácticamente estamos casi en todos los servicios, excepto en las unidades críticas, como UCI y UTI, así que necesitamos gente”, comenta entusiasmado Luciano.
Daniela Silva, enfermera jefe de la Unidad de Humanización, recuerda que las actividades comenzaron con visitas a pacientes previamente identificados por los equipos clínicos de Pediatría, Medicina, Traumatología y Cirugía. “Con el tiempo, la iniciativa fue creciendo, tanto en número de voluntarios como en áreas beneficiarias, todos capacitados previamente por la Unidad de Humanización y la Unidad de Relación Asistencial Docente. Hoy ya se encuentran presentes en ocho servicios clínicos, aunque proyectamos poder aumentar la cantidad de personas atendidas y la frecuencia de las visitas, incorporando progresivamente algunas jornadas los días sábados y domingos”, detalla.

“Muchas gracias por ser tan bonitos con personas que en realidad no conocen”
Con el primer crecimiento del grupo llegó Valentina Zepeda, también estudiante de tercer año de Medicina en la UCN. Luciano le había comentado antes que, por sus habilidades sociales, encajaba perfectamente con el perfil de voluntarios que buscaban, por lo que su incorporación fue rápida.
“Desde chica voy al hospital porque mi mamá es enfermera, entonces siempre he estado en contacto, pero nunca desde esta parte. En mi caso, intento acercarme a los pacientes a través de juegos, como un ludo o dominó, porque siento que a veces quieren compañía y no hablar de sus problemas, o por lo menos para iniciar y generar una confianza. Busco distraerlos, preguntarles por su cumpleaños y llevarles una torta, hacerles los días más amenos en realidad. Hay una señora adulta mayor que al principio no quería hablar, estaba muy medicada con antidepresivos, pero de a poco los ha ido dejando. Me dijo que cuando llegué había sido como un angelito para ella, porque estaba muy mal y no sentía confianza con el personal de salud, porque los ven como alguien ‘más arriba’. A nosotros en cambio nos ven como personas más cercanas”, explica.
Es que justamente esto es lo que más valoran quienes deben pasar largo tiempo en el hospital, ya que ven en los estudiantes la oportunidad de interactuar con alguien más allá del ámbito clínico. “Es muy bonito el acompañamiento, ya que no ser de esta zona y estar pasando por este proceso igual es difícil, más estando sola, entonces esto fue muy lindo. Muchas gracias por la experiencia, por ser tan bonitos con personas que en realidad no conocen de forma tan cercana, tener la disposición de querer acompañar y dar una buena experiencia a quienes no somos de acá”, señala Claudia Bustos, hospitalizada en Neurocirugía y Neurología.
Esta misma gratitud la comparte Juan Ojeda, paciente del Servicio de Cirugía, quien ha permanecido hospitalizado durante un largo período y espera con entusiasmo la llegada de los voluntariados. “Llevo aquí 10 meses y dentro de ese tiempo conocí a estos chiquillos los que me he sentido bien y hemos hecho una buena amistad. Espero que cuando esté en la calle no me quiten el saludo afuera, que no se me achiquen o me vean a mí más chico (ríe). Son buenos niños, bien lo que hacen porque eso les sirve a futuro para su profesión, para que sepan cómo es tratar a una persona, a un ser humano. Solo agradecerles porque han sido un aporte para mí (se conmueve), por eso me emociono un poquito porque la verdad es que ellos han provocado eso. Son buenas personas, buenos niños”, cuenta.
Para Diego Ramírez, uno de los jóvenes que visita con frecuencia el Servicio de Cirugía, esta experiencia no solo favorece a los usuarios, sino que además les entrega un gran aprendizaje como estudiantes. Tanto así, que lleva cinco meses asistiendo de manera regular los sábados, y es uno de los jóvenes a los que Juan recibe con alegría. “Me acerco a conversar con ellos, a preguntarles qué le gusta, cómo se llevan con su familia, cómo fue su infancia, entre otras cosas, y siento que esta experiencia nos beneficia a ambas partes, tanto a nosotros como estudiantes, como a quienes se encuentran hospitalizados. Ellos reciben compañía y conversación, y para nosotros es la oportunidad de poder ir al hospital e interactuar con ellos, más allá de las entrevistas donde solo suelen preguntarles qué tienen o qué les pasa y no se da el momento de conversar, de saber de ellos. Siento que esta es la oportunidad para hacerlo”, destaca.

Debido a la positiva evaluación de esta experiencia, tanto por parte de los pacientes como de los equipos involucrados, el voluntariado tiene planificadas bastantes novedades para este año 2026. “Dentro de las opciones está el expandirnos a La Serena y seguir abarcando más personas. Encontramos una forma de filtrar más rápido a los interesados, más allá del boca a boca, y ya lo difundimos entre los nuevos mechones y los que están en segundo, y hemos tenido hartas respuestas. También queremos evaluar hasta cuándo es óptimo que continúen los pioneros, porque obviamente hay un desgaste emocional y después por la misma carrera empezamos a ingresar al hospital, entonces quizás se perdería la vocación. La idea es evaluar cuándo es el límite y ahí ceder el puesto, y que esas personas conozcan el suyo y también lo cedan, y así sucesivamente”, agrega Gustavo Espinoza.
Finalmente, los estudiantes invitan a toda la comunidad a poner su granito de arena para acompañar a otros, destacando que incluso los gestos más pequeños pueden generar un impacto significativo. “Si bien en el hospital hay gente que necesita ayuda, en caso de que no se pueda aquí, afuera hay millones de personas que lo necesitan. La medicina está a la vuelta de la esquina, está en todos lados. A cualquier persona a la que uno pueda dar una palabra de aliento, ya la vas a estar ayudando y vas a hacer un cambio en su día, un cambio psicológico, y al final también vas a practicar la medicina desde otro ámbito”, motiva Valentina.










