El arte de guardar un nacimiento: así son las impresiones de placenta en el Hospital de Coquimbo
La iniciativa permite a las madres conservar una representación única de este órgano. Conoce cómo se realiza y por qué las pacientes buscan atesorar una parte simbólica de este momento tan especial.
Hay recuerdos que se guardan en una fotografía, otros se quedan en videos y algunos que simplemente no se pueden explicar con palabras, pero el equipo de matronería del Hospital de Coquimbo encontró una forma muy especial de congelar un pedacito de la historia que comienza durante el embarazo. Se trata de las impresiones de placenta, una iniciativa que permite plasmar la forma de este órgano sobre papel, creando una imagen que parece casi un árbol y que cada familia puede llevarse como recuerdo del nacimiento de su hijo o hija, como una forma de conservar el vínculo con aquello que acompañó y protegió a su bebé durante el embarazo.
Ninguna impresión es igual a otra. La forma, las ramificaciones y los detalles sobre el papel hacen que cada una sea diferente, tal como lo es cada embarazo y cada nacimiento. Para Nicole Bordones, tener este papel entre sus manos significó acercarse de una manera especial a la historia que comenzó incluso antes de conocer a Gaspar. Es que el camino para recibir a su pequeño hijo fue desafiante: llegó a su vida después de un largo proceso de fertilización in vitro. Por eso, después de todo lo vivido, el tener una representación de aquello que lo acompañó y protegió durante el embarazo adquirió un significado muy especial.
“Fue un día lleno de nervios y alegría, difícil de explicar con palabras. Desde el instante en que lo vi, sentí que todo había valido la pena. Nos emocionó saber que podíamos guardar una representación de algo que fue tan importante durante su llegada al mundo. Para César (su papá) también ha sido muy valioso, porque acompañó todo el proceso y pudo vivirlo plenamente. Ambos sentimos que esta impresión forma parte de la historia de Gaspar y que podremos conservarla a lo largo del tiempo. Me parece maravilloso que el hospital ofrezca esta posibilidad, porque transforma un elemento del proceso médico en un recuerdo especial para la familia. Además, humaniza la experiencia del nacimiento y nos permite llevar a la casa algo cargado de significado”, comenta Nicole.
Paloma Pizarro también quiso vivir este proceso. Ella recibió a su hijo Salvador a comienzos del mes de julio y, cuando la matrona le contó que podía transformar la placenta en una impresión sobre papel, su respuesta fue un sí inmediato.
“Encontré hermosa la iniciativa, ya que con mis otras bebés no tuvimos el placer de guardar ese recuerdo. El significado es múltiple. Tengo la suerte de tener un recuerdo para toda la vida y la oportunidad de mostrarles a nuestros hijos que ese es el origen de todo, y que gracias a esa placenta ellos se mantuvieron bien y sanitos mientras estaban en la guatita de la mamá”.

El proceso de imprimir una placenta
Desde el año 2018 que en el Hospital de Coquimbo existe el protocolo para la entrega de placenta a las madres que lo solicitan. Y fueron las mismas matronas del recinto quienes hace un año decidieron impulsar la impresión de este órgano como una forma de recuerdo, comprendiendo que el acompañamiento no solo se centra en los aspectos clínicos, sino que también hay necesidades emocionales y culturales que son importantes para las familias.
“Para nosotros esta experiencia es mucho más que la entrega de un objeto físico, ya que aporta una dimensión simbólica al acompañamiento que brindamos y representa una oportunidad para humanizar aún más esta atención. En cuanto al proceso, todo comienza cuando la matrona ofrece a la mamá la posibilidad de realizar esta impresión de su placenta. Si ella acepta, se limpia cuidadosamente y luego se colorea según sus preferencias y el sexo de su hijo o hija, poniendo énfasis en resaltar el cordón umbilical y los grandes vasos sanguíneos que al difuminarse dan forma al ‘árbol de la vida’. Más tarde, la imagen se imprime en una hoja junto con todos los datos del nacimiento y se entrega a la familia”, describe Paula Cisternas, matrona del Servicio de Ginecología y Obstetricia del recinto asistencial.
La profesional también cuenta que una de las cosas que más sorprende a los padres es descubrir la placenta de una manera distinta. “Al verla sobre el papel aprecian su forma, sus ramificaciones y hasta el recorrido del cordón umbilical. Esto hace que algo, que hasta ese momento les parecía lejano, se transforme en una imagen que pueden reconocer y llevarse a casa. Creo que lo más bonito es ver la reacción de las familias”, destaca.

“Es una huella de la conexión que construimos antes de mirarnos por primera vez”
Luego de realizar el proceso, la impresión se deja secar antes de entregarla, por lo que los padres vuelven a revivir las emociones del parto unos días después. “Fue una mezcla de felicidad, nostalgia, alegría, orgullo, amor y agradecimiento. Hizo que todo fuera más especial, ya que nunca imaginamos que tendríamos la oportunidad de recibir ese regalo, así que es algo que atesoramos y guardamos”, destaca Paloma.
Para Nicole Bordones la impresión también va más allá de la imagen. Es que después del largo camino que recorrió para recibir a su hijo, este recuerdo contiene parte de la historia que comenzó mucho antes de su nacimiento. “Para nosotros significa conservar una parte tangible de la historia de Gaspar, de ese período en que todavía no lo conocíamos, pero ya formaba parte de nuestras vidas. Mirar la impresión me hizo pensar en la función que cumplió la placenta durante el embarazo y en cómo nuestro vínculo comenzó mucho antes de su llegada. Fue una manera concreta y muy especial de conectar esa etapa con el presente. Además, fue significativo compartirlo con César, porque ambos pudimos reconocer en ese recuerdo una parte del camino que recorrimos para convertirnos en sus padres”, agrega Nicole.

Un año de huellas únicas
Durante estos primeros 12 meses, cada impresión ha sido distinta, al igual que cada nacimiento. Algunas familias las han enmarcado y otras las han guardado junto a fotografías y otros recuerdos importantes. Cada una ha encontrado su propia manera de darle un lugar especial.
Para el equipo de matronería, este primer año también ha sido motivo de alegría y una oportunidad para ofrecer a las familias una experiencia diferente en torno al nacimiento. Y es que transformar algo que suele pasar desapercibido en una imagen que permite mirar el embarazo y el nacimiento desde otra perspectiva, sin duda, le da un nuevo significado a todo este proceso.











