Hospital de Coquimbo acerca la rehabilitación a los hogares para acompañar la recuperación de sus pacientes
La iniciativa está dirigida a personas que, por diferentes condiciones de salud, presentan dificultades para trasladarse al establecimiento.
Recuperar la capacidad de caminar, volver a comunicarse y avanzar hacia una mayor autonomía son parte de los desafíos que enfrentan los usuarios después de atravesar complejos procesos de salud. Para acompañarlos en este camino, el Hospital San Pablo de Coquimbo implementó un programa de rehabilitación domiciliaria que permite llevar las atenciones profesionales hasta sus hogares, adaptándose a las necesidades de cada persona y de su entorno familiar, una vez finalizada la etapa de hospitalización.
Este está dirigido a personas que presentan dificultades para trasladarse al establecimiento y asistir regularmente a sus controles o sesiones de rehabilitación. Actualmente, la iniciativa beneficia a 12 pacientes y proyecta ampliar su cobertura a 30 usuarios al término del año.
Uno de los beneficiarios es Leonardo, un joven que, tras ser operado de un tumor en su cabeza, que afectó significativamente su autonomía, comenzó un tratamiento para reaprender habilidades fundamentales de su vida cotidiana, como caminar y hablar.
Su madre, Rosa Mascio, destaca el compromiso, la cercanía y la dedicación de los funcionarios que visitan a su hijo, quienes se han convertido en un apoyo fundamental para la familia durante este período.
“Si me llegan a fallar los funcionarios, me falla todo. Son excelentes, Leonardo está pendiente de la hora que llegarán para comenzar con sus terapias”, indicó.
Un equipo multidisciplinario, compuesto por kinesiólogo, terapeuta ocupacional y fonoaudiólogo se desplaza hasta los domicilios para desarrollar un plan de atención acorde con las necesidades y objetivos de cada usuario.
“Atendemos a pacientes que necesitan una rehabilitación de alta complejidad, con terapias especializadas que solo podemos entregar en un hospital. Por eso, hemos hecho un esfuerzo por acercar estas atenciones a quienes más lo necesitan. Antes, los pacientes que, por su condición de salud, no podían asistir presencialmente debían postergar su rehabilitación y, cuando lograban retomarla, muchas veces ya presentaban secuelas que dificultaban su recuperación. Con este programa buscamos llegar oportunamente a sus hogares”, señaló la doctora Ruth Álvarez de Araya, jefa de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital San Pablo de Coquimbo.
Junto con ello, la especialista explica que la atención de rehabilitación comienza una vez finalizada el período de hospitalización, que puede desarrollarse tanto en el establecimiento de salud como en el domicilio del paciente.
A más de un mes de la implementación de esta iniciativa, Mabel Véliz, encargada de la Subunidad de Kinesiología, destaca su aporte a la recuperación de los usuarios y a sus posibilidades de reintegrarse a la vida cotidiana.
“Es una oportunidad que se le da al paciente para tener una rehabilitación real y reinsertarlo a la sociedad con una calidad de vida mucho mejor”, señaló.
Las intervenciones se programan por períodos de entre cuatro y seis semanas, con dos a tres visitas semanales. El plan de terapias se diseña en conjunto con cada paciente, considerando las metas que desea alcanzar a corto y mediano plazo.
Enríquez Herrera, kinesiólogo del programa de Rehabilitación Domiciliaria, comenta que el plan de terapias se diseña en conjunto con el paciente, considerando las metas que desean alcanzar a corto y mediano plazo. “En el caso de Leonardo, él desea volver a jugar a la pelota, por ello nos enfocamos en realizar ejercicios específicos”, detalló.

La compleja operación a la que fue sometida, lo dejó con una traqueostomía y una gastrostomía, dispositivos invasivos que lo han obligado a cambiar su rutina de vida. La labor que realiza el fonoaudiólogo ha sido clave en su evolución. “Buscamos que logre alimentarse por sí mismo y así evaluar el retiro de la gastrostomía, porque hoy se alimenta por sonda, lo cual limita alguna de sus actividades”, explicó Sebastian Bascuñán, fonoaudiólogo del equipo.
Más allá de las sesiones y los ejercicios, esta modalidad busca acompañar a las personas en un proceso que involucra directamente a sus familias, favoreciendo el desarrollo de habilidades necesarias para la vida diaria y entregando orientación para continuar con los cuidados en el hogar.
“No solo vemos al usuario, sino que al núcleo familiar completo. La idea es que ellos participen del proceso de rehabilitación y puedan ser un agente potenciador del proceso de rehabilitación”, explicó Chrislayne Barraza, terapeuta ocupacional.









