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13 de enero de 2026

Paciente con cáncer avanzado contrajo matrimonio en el Hospital de Coquimbo

Su delicado estado de salud no fue impedimento para dar el sí ante una multitud de funcionarios y funcionarias que ornamentaron todo para una fiesta inolvidable.

Desafiando un diagnóstico de cáncer avanzado y en medio de un complejo proceso de hospitalización, Ramón Parada (60) cumplió su anhelo más profundo y contrajo matrimonio con Cristina González, su compañera de vida desde hace 25 años, en una emotiva ceremonia realizada al interior del Hospital San Pablo de Coquimbo.

El especial matrimonio fue organizado por profesionales del área social de Neurología, UTI, Medicina, Alimentación y funcionarios de la Unidad de Cirugía, quienes coordinaron todos los preparativos, como la ornamentación, la hora con la oficial del registro civil y el cóctel, todo autogestionado por ellos.

Es así como Don Ramón y Cristina dieron el “sí” ante sus familiares más cercanos y más de 50 funcionarios que transformaron este momento en una fiesta de esperanza, valentía y amor. “No me imaginé este contexto en el hospital, pero fue bonito, lindo, toda la gente que ha estado aquí ayudando, muy buena la ceremonia. Siento un verdadero respeto por ellos, por lo que hacen por la gente y por lo que hicieron por mí. Yo cuando llegué me iba a morir, pero aquí me han sacado adelante y mire aquí como estoy”, comentó con emoción Ramón Parada.

Por su parte, Cristina González (67), se mostró visiblemente conmovida y agradeció el trato que ha tenido su marido en el recinto porteño. “No sabemos dónde vamos a parar… No tengo cómo pagarles todo lo que han hecho con él. Los doctores, hasta las personas que hacen el aseo le dan una sonrisa, le toman la mano, y le dicen, ‘vamos, que se puede’. No nos han dejado solos y hemos sido fuertes. Por eso estoy agradecida de Dios, porque me puso las mejores personas, yo creo que en otro hospital esto no me habría pasado”, agregó la flamante novia.

La historia de esta pareja comenzó hace 25 años en las calles de La Serena, cuando él salió a comprar y el destino los cruzó. Cristina González, maestra pastelera, recuerda que desde ese primer encuentro no volvieron a separarse y, aunque no tuvieron hijos en común, Ramón acogió como propios los tres que ella tuvo en una relación anterior.

Tenían la idea de casarse desde hace tiempo, pero la rutina y el trabajo fueron postergando el momento. Todo cambió luego de que Ramón sufriera una serie de problemas estomacales y cardiovasculares que lo llevaron a ser hospitalizado en dos ocasiones a fines de 2025. Tras diversos exámenes, recibió el diagnóstico de cáncer, lo que terminó por acelerar una decisión que, en realidad, llevaban años esperando.

El lado humano de la salud

En un principio, el matrimonio estaba planificado para realizarse fuera del hospital e incluso ya se había gestionado una hora en el Registro Civil. Sin embargo, debido a una complicación en el estado de salud de Don Ramón, se decidió —con la autorización de la familia y del equipo médico— trasladar la ceremonia al interior del recinto en tiempo récord.

Pía Pedrero, trabajadora social del Servicio de Cirugía del Hospital San Pablo de Coquimbo, fue una de las funcionarias que no dudó en movilizar esfuerzos para cumplir el deseo del paciente. (3:37) “Una se va con el corazón llenito de haber aportado en que el paciente haya dado el sí, no solamente en un contexto complejo, sino que dentro de un hospital. Una piensa que va a ser en otro escenario, en otro contexto, y donde resuena frente a todo el diagnóstico de Don Ramón. Eso es para mí es gratificante como profesional y también como persona, obviamente”, comentó la profesional.

Sentido de vocación y empatía que comparte César Urizar, enfermero jefe del Servicio de Cirugía del Hospital de Coquimbo, quien manifestó que “lo que yo rescato de este proceso fue la unión que se logró entre el servicio clínico y la familia. Esto se realizó de un día para otro, se organizó todo y se logró algo súper bonito. Me enorgullece que se haya realizado en Cirugía, porque en el fondo estos procesos marcan la vida del usuario, en el proceso familiar y a nuestros equipos de salud también.”

Tras la ceremonia, el tradicional beso, la lluvia de arroz y el lanzamiento del ramo dieron paso al brindis y el cóctel que cerraron una jornada llena de emoción. Momentos que marcaron un capítulo más en la humanización de la atención en salud regional, demostrando que incluso en los momentos más complejos, el hospital también puede ser un espacio donde el amor, la valentía y la esperanza encuentran su lugar.